Malo, regular , o mediocre, no me voy a poner a auto calificar.
A veces me veo en la obligación de contestar personalmente algún que otro comentario. Y ya que está, la aclaración vale para todos.
Me alegro que cada vez crezca más el blog. Jamás bajan de 50 los conectados.
Y por la tarde se registran picos que van de 70 a 90, siendo 100 el pico mas alto registrado hasta el momento.
Es por eso, que a veces, aprovechando la ocasión que me brinda expresarme ante tanto, y tan inteligente público, me salgo del eje central del blog.
Son contadas éstas ocasiones, así que no hacen al meollo del asunto.
Es hermoso hablar de los pechos de la Señora Stefani, las curvas de la Monteverde, las gambas de Ernestina.
Pero también hay ocasiones que me permito recordar algún hecho en particular. Ya lo he mencionado antes, pero no puedo dejar de recordar a algunos grosos de la tele, o de las tablas, como el caso de la muerte de Ulises Dumont, el recordatorio del Negro Olmedo. Inclusive el aniversario de la muerte de éste último, hubiera servido de preámbulo para postear a Beatríz Salomón, la Negra Romero, o a Silvia Pérez.
Cuando hago mención al Golpe de Estado de 1976, y acá voy al punto, solamente digo que no quiero más gobiernos militares, que amo los gobiernos democráticos, que nos permiten hasta equivocarnos, cuando votamos, como yo que ya la pifié un par de veces.
No estoy fijando una posición política extrema, lo digo como al pasar, moderadamente, porque a ciencia cierta, hay muchas cosas que no las tengo claras del todo, y no confío abiertamente en los que cuentan esta parte de la historia argentina. Y como testigo, no puedo aportar mucho más, ya que yo tenía apenas 6 años, y vivía en un mundo ideal, acorde a mi infancia.
Lamento si a alguien herí suceptiblemente, no fue mi intención.
No crean que mi postura es tan "políticamente correcta". (Como leí por ahí)
También podría hablar del tema de la inseguridad , ya que hoy en día se lo mezcla también con el tema anterior, ya que sufrí una muerte de un pequeño ser querido, en las manos viles de un asesino, que de a ratos ya se pasea entre nosotros, cuando apenas han pasado 7 años de la tragedia que enlutó a mi familia.
Hoy que mi hijo tiene la edad que tenía mi sobrino, en aquel entonces, un sudor frío me recorre la espalda, y esa sensación no me la puedo quitar tan fácil.
No los aburro más. No los voy a apartar del tema central que trae nuestro blog, ya que muchos quieren ver a las chicas.
Otro día hablaré de la impunidad de los anónimos, de los intolerantes que no aceptan una opinión distinta, y de la gomas de Nancy Duplaá.... porque "ASÍ COMO EN UN CAMBALACHE IRRESPETUOSO, SE ME HA MEZCLAO LA VIDA".